• María Milagros Contreras

Las mascotas también tienen cáncer.



Compartir tu vida y nuestro entorno vital con un ser vivo, por más de una década mejora tu vida en general, puesto que el dar amor es más importante que el recibir, es más gratificante y saludable que el simple hecho de poseer.


Pero, cualquier persona a la que le hayan dicho que su mascota tiene cáncer conoce estas dos emociones: ansiedad por la vida de su amada mascota y esperanza por encontrar un tratamiento eficaz.


Ésta es la historia de Chispita, un diminuta perrita, chihuahua, quien llegó al hogar de María y Luisa, un día de las madres. Ella, se convirtió en una fuente de alegría y diversión para toda la familia, con su compañía nos enseñó a disfrutar de las cosas sencillas de la vida.


El hecho de llegar a casa, después de un día estresante, pocas cosas son más reconfortante que tener a alguien que nos reciba; justamente, ahí estaba ella, mirándonos con esos ojitos que solo transmitían amor y comprensión incondicional.


luisa contaba, que " en una tarde de verano, cuando regresaba a casa, me percato que Chispita no era esa perrita alegre, que no salía a recibirme con entusiasmo, inmediatamente, me dije; ¡algo pasa!, me dispuse al cargarla y le noté un bultito en su tética; me asusté, me alarmé, la tomé en mi regazo y la llevé a su médico veterinario”.


Después de muchos exámenes y biopsias, “me dieron una de las peores noticias en mi vida; “chispita tiene cáncer de seno”. Después de escuchar de su veterinario que mi amiga de 4 pata tiene este mal fue desolador, se me nubló la mente, el mundo se me vino abajo, tuve sentimientos encontrados y me envolvía la ansiedad de salvarle su vida, de velar por su bienestar físico”.


“Me preguntaba, hace unos minutos atrás, solo tiene cinco años, aún está joven en lo único que pensaba en que mi mascota estaba saludable; y ahora estoy llena de miedo sobre si ella sufrirá, o si la puedo perder”, manifestaba luisa.


Es ahí, donde busqué todos los tratamientos posibles para salvaguardar su vida, tenía esa deuda con ella, de alguna manera tenía que agradecerle todo su amor incondicional que me había dado por tanto tiempo. Después de un largo tratamiento, de operaciones, Chispita, siguió con vida, continuó dándonos su amor, llenando de alegría nuestras vidas por dieciséis años.


Como ves, los perros se parecen mucho a nosotros y sufren también esta terrible enfermedad y en su mayoría no podemos evitar que no lo padezcan; lamentablemente, las causas de este mal siguen siendo un misterio. Sin embargo, podemos marcar la diferencia en la salud de nuestra mascota y evitar en cierta medida la aparición del temido cáncer.


Chicdog te recomienda siempre examinar a tu mascota mientras juegas con él, de esta forma podrás identificar la presencia de cualquier masa extraña en su piel, boca, orejas, o en otro lugar de su cuerpo. Si has encontrado alguna, llévalo inmediatamente al veterinario para que le hagan los análisis pertinentes.


Otros signos que podrían indicarnos que nuestro amigo presenta esta enfermedad son vómitos, inapetencia, pérdida de peso, anemia crónica, dolor abdominal y decaimiento. Pero, solo con un diagnóstico definitivo podrán colocar a tu mascota un tratamiento preciso que te asegure varios años más de vida.

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